El sauna
Los baños al vapor liberan al organismo de toxinas y metales pesados y ayudan a la piel a eliminar las células muertas. Originalmente la sauna era un baño público que comenzó siendo un agujero en el suelo donde las personas se metían a sudar alrededor de un fuego. Esta práctica fue transmitida de los romanos a los turcos, de ahí la denominación de “baños turcos”.
Beneficios
Te da más oxígeno
Cuando el cuerpo está cansado necesita oxigenarse, por ello bostezamos porque en cada bocanada de aire recobramos el oxígeno que el cuerpo tiende a restar del cerebro. Los músculos se revitalizan, mejoran su tono, y el esfuerzo por respirar mejor en medio de la humedad estimula el aparato respiratorio.
Abre los poros
Dilata los poros y los drena con la estimulación del sudor, por otro lado el calor de la sala disuelve cualquier residuo graso y la piel queda completamente limpia. Tambien ayuda a equilibrar el sistema natural de hidratación en caso de pieles secas y en caso de acnee se liberan de la grasa atrapada en sus poros.
Reducen la celulitis
Estimulan la eliminación de líquidos y reducen la celulitis y las adiposidades. Si quieres mineralizar la piel y aumentar los efectos drenantes y depurativos, debes untarte el cuerpo con sal antes de entrar en el sauna.
Mejora el cabello
Puedes aprovechar y ponerte una mascarilla o aceite en el pelo antes de entrar al sauna Tu cabello absorberá mejor los productos por el efecto del calor.
Aumenta la flexibilidad
Combaten la rigidez articular, los dolores neurálgicos y los espasmos musculares gracias a que mejoran la circulación, se liberan endorfinas y se calientan las articulaciones rígidas.